El seguro de los aseguradores: cómo se transfiere, estructura y valúa el riesgo entre cedente y reasegurador, desde la cuota parte hasta el stop-loss y la retención óptima.
El reaseguro es el mecanismo por el cual una aseguradora (la cedente) transfiere parte de su riesgo a otra entidad (el reasegurador). No es un lujo: es la herramienta que permite a una compañía suscribir riesgos mayores a su propio capital sin comprometer su solvencia. Sus funciones esenciales son:
La división fundamental es entre reaseguro proporcional (se comparte una fracción de primas y siniestros) y no proporcional (el reasegurador sólo paga por encima de un umbral).
Cedente y reasegurador comparten primas y siniestros en una proporción pactada. El reasegurador suele devolver una comisión de cesión.
La cedente retiene una proporción fija $a$ de cada riesgo (primas y siniestros). Simple y eficaz para reducir volumen, pero cede también los riesgos pequeños que podría retener.
La cedente fija una retención máxima $R$ (línea) por póliza; lo que excede de la suma asegurada $\text{SA}_i$ se cede. La proporción cedida varía por riesgo, conservando los pequeños.
El reasegurador paga a la cedente una comisión sobre la prima cedida que reconoce sus costos de adquisición y administración. Puede ser escalonada según la siniestralidad (sliding scale).
El reasegurador interviene sólo cuando la pérdida supera una prioridad (deducible), hasta un límite. Es la cobertura natural contra siniestros grandes y catástrofes.
El reasegurador paga la parte del siniestro $X$ que excede la prioridad $d$, con un máximo $\ell$ (la capa "$\ell$ xs $d$"). Puede ser por riesgo (WXL) o por evento (CatXL).
Cubre el exceso de la pérdida agregada anual $S$ sobre una prioridad $d$ (a menudo expresada como % de la prima). Su prima pura es la integral de la cola de $S$.
Tras un siniestro que consume la capa XL, una reinstalación la repone mediante una prima adicional proporcional al monto usado. Limita el número de eventos cubiertos.
Las capas se tarifican por experiencia (burning cost) y por exposición (curvas de exposición / modelos catastróficos), ajustando por inflación, tendencia y volatilidad de la cola.
¿Cuánto riesgo conviene retener? La teoría actuarial ofrece respuestas formales según el objetivo y la restricción de costo.
Karl Borch demostró que, para un costo de reaseguro dado, el contrato que minimiza la varianza de la retención es el stop-loss. Es el reaseguro "más eficiente" en el sentido media-varianza.
En el equilibrio Pareto-óptimo el cociente de utilidades marginales es constante entre estados. Si ambas partes tienen aversión exponencial, el reparto óptimo es lineal (cuota parte).
La retención también se elige para mantener la probabilidad de ruina por debajo de un umbral: ceder riesgo eleva el coeficiente de ajuste $R$ y reduce $\psi(u)$, a costa de la prima cedida.
Bajo la Ley de Instituciones de Seguros y de Fianzas (LISF), el reaseguro cedido reduce el Requerimiento de Capital de Solvencia siempre que el reasegurador esté registrado (RGRE) y la transferencia de riesgo sea efectiva. El actuario valúa el efecto del reaseguro tanto en reservas técnicas como en el capital regulatorio.