Tema actuarial · Riesgo y solvencia

Teoría del riesgo y de la ruina

¿Cuánto capital necesita una aseguradora para que la probabilidad de quebrar sea pequeña? La teoría de la ruina responde con un modelo sencillo de ingresos y reclamaciones que conecta el recargo de seguridad, el tamaño de las reclamaciones, el reaseguro y el capital en una sola ecuación.

1903
Tesis de Filip Lundberg
e^(-Ru)
Cota de Lundberg
99.5%
Confianza del RCS a un año
IntroducciónEl procesoCoeficiente de ajusteFórmula exactaModelo colectivoAproximaciones normalReaseguro, recargoCalculadoraEjemplo resueltoEn MéxicoErrores comunesPreguntasProfundizar
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Introducción

La teoría del riesgo estudia la distribución del costo agregado de una cartera de seguros; la teoría de la ruina estudia qué le pasa al capital de la aseguradora cuando ese costo se acumula en el tiempo frente a un flujo de primas. Filip Lundberg planteó el modelo en su tesis de 1903 y Harald Cramér le dio forma rigurosa a partir de 1930. Más de un siglo después, sus resultados siguen siendo la mejor intuición disponible sobre la relación entre precio, volatilidad y capital.

El modelo es deliberadamente simple: primas que llegan de forma continua a tasa constante, reclamaciones que llegan según un proceso de Poisson con montos independientes, sin inversiones ni gastos. Esa simplicidad permite obtener fórmulas cerradas y leer en ellas qué variables mandan. La primera lección es que sin recargo de seguridad la ruina es segura; la segunda, que con recargo la probabilidad de ruina decae exponencialmente con el capital inicial, a una velocidad que depende de la cola de las reclamaciones.

Esta guía amplía el resumen de Cálculo actuarial y del Formulario, desarrolla un ejemplo numérico completo con reaseguro y compara la probabilidad de ruina con el enfoque de valor en riesgo a un año que usa el requerimiento de capital de solvencia en México.

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El proceso de Cramér-Lundberg

El superávit de la aseguradora al tiempo t es el capital inicial u más las primas cobradas ct menos las reclamaciones acumuladas S(t). Las reclamaciones llegan según un proceso de Poisson de intensidad λ y sus montos X1, X2, ... son independientes, idénticamente distribuidos, con media μ, e independientes del número de reclamaciones. La prima se fija con un recargo de seguridad θ sobre el costo esperado: c = (1 + θ)λμ.

La ruina ocurre en el primer instante en que el superávit se vuelve negativo. La probabilidad de ruina en horizonte infinito, ψ(u), es la probabilidad de que eso pase alguna vez; la de horizonte finito, ψ(u, T), solo considera el intervalo [0, T]. Si θ es cero o negativo, la ley de los grandes números garantiza que el superávit tiende a menos infinito o que oscila, y ψ(u) = 1 para todo u. La condición θ > 0 se llama condición de beneficio neto.

Un resultado notable y válido para cualquier distribución de reclamaciones es que, sin capital inicial, ψ(0) = 1/(1 + θ). Con un recargo de 25%, una aseguradora que empieza sin capital quiebra con probabilidad 80%: el recargo solo protege si hay capital para absorber las primeras fluctuaciones.

Proceso de superávit
\[U(t)=u+c\,t-\sum_{i=1}^{N(t)}X_i,\qquad c=(1+\theta)\,\lambda\,\mu\]

u es el capital inicial, c la tasa de primas, N(t) un proceso de Poisson de intensidad λ, Xi los montos de reclamación con media μ y θ el recargo de seguridad.

Probabilidad de ruina
\[\psi(u)=\Pr\left(\exists\,t>0:\;U(t)\lt 0\mid U(0)=u\right),\qquad \psi(0)=\frac{1}{1+\theta}\]

Probabilidad de que el superávit sea negativo en algún momento. El valor en u = 0 no depende de la distribución de X.

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Coeficiente de ajuste y desigualdad de Lundberg

El coeficiente de ajuste R es la única raíz positiva de la ecuación de Lundberg, que iguala el crecimiento esperado del superávit con la función generadora de momentos de las reclamaciones. Intuitivamente, R mide qué tan rápido las primas dominan a las reclamaciones: crece con el recargo θ y decrece con la variabilidad y la cola de X. Para recargos pequeños se cumple la aproximación R = 2θμ/E[X2], que muestra que lo que importa no es solo la media de las reclamaciones sino su segundo momento.

La desigualdad de Lundberg acota la probabilidad de ruina para cualquier capital inicial con una exponencial decreciente. Es una cota superior y, por tanto, conservadora; además, el teorema de Cramér establece que ψ(u) se comporta asintóticamente como C·e-Ru para una constante C < 1. En la práctica, duplicar el capital eleva al cuadrado el factor de ruina: si e-Ru = 1% con u, con 2u es 0.01%.

El coeficiente de ajuste solo existe si la función generadora de momentos de X es finita en una vecindad de cero, es decir, para reclamaciones de cola ligera (exponencial, gamma, distribuciones acotadas). Con colas pesadas como Pareto o lognormal no existe R y la ruina decae mucho más despacio, de forma aproximadamente proporcional a la cola integrada de la distribución de reclamaciones. Esa es la razón técnica por la que los riesgos catastróficos y de responsabilidad civil requieren reaseguro de exceso de pérdida.

Ecuación de Lundberg
\[\lambda+c\,R=\lambda\,M_X(R),\qquad M_X(r)=E\left[e^{rX}\right]\]

R > 0 es el coeficiente de ajuste. Equivale a E[eR(S(1) - c)] = 1: con esa R, el proceso e-RU(t) es una martingala.

Desigualdad de Lundberg
\[\psi(u)\le e^{-R\,u}\quad\text{para todo } u\ge 0\]

Cota superior válida para cualquier capital inicial. Permite despejar el capital suficiente para una probabilidad objetivo ε: basta u = ln(1/ε)/R.

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Fórmula exacta con reclamaciones exponenciales

Cuando las reclamaciones son exponenciales con media μ = 1/β, la ecuación de Lundberg se resuelve a mano y la probabilidad de ruina tiene fórmula cerrada. Es el caso de referencia para entender el modelo y para validar programas de simulación. La fórmula muestra que la cota de Lundberg está sobrada exactamente por el factor 1/(1 + θ).

Para otras distribuciones la herramienta general es la fórmula de Pollaczek-Khinchine: la probabilidad de sobrevivir, 1 - ψ(u), es la distribución de una suma geométrica compuesta de los descensos récord del superávit, cuyos montos siguen la distribución de equilibrio de X. Se evalúa numéricamente con Panjer o simulación. La aproximación de De Vylder, que sustituye el proceso por uno con reclamaciones exponenciales ajustando tres momentos, da resultados muy precisos con cola ligera.

Ruina con reclamaciones exponenciales
\[R=\frac{\theta\,\beta}{1+\theta},\qquad \psi(u)=\frac{1}{1+\theta}\exp\left(-\frac{\theta\,\beta\,u}{1+\theta}\right)\]

β es el inverso de la reclamación promedio. El capital necesario para una probabilidad ε es u = (1 + θ)/(θβ) · ln(1/((1 + θ)ε)).

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Modelo colectivo y recursión de Panjer

El insumo de todo lo anterior es la distribución del costo agregado S de un periodo. En el modelo individual se suman las pérdidas póliza por póliza; en el modelo colectivo se trata la cartera como una suma aleatoria de N reclamaciones, con N y los montos Xi independientes. El modelo colectivo es más manejable, admite frecuencia Poisson, binomial o binomial negativa, y para carteras grandes aproxima muy bien al individual.

Harry Panjer publicó en 1981 una recursión que calcula exactamente la distribución de S cuando la frecuencia pertenece a la clase (a, b, 0), es decir, cuando Pr(N = k)/Pr(N = k - 1) = a + b/k. Para Poisson, a = 0 y b = λ; para binomial negativa, a > 0; para binomial, a < 0. La severidad se discretiza en una malla de ancho h (con el método de redondeo o de igualación de momentos) y la recursión entrega la densidad agregada en cada punto de la malla, con un costo computacional del orden del cuadrado del número de puntos. Para carteras muy grandes se usa la transformada rápida de Fourier.

Con la distribución de S se obtienen primas con recargo, percentiles para capital, primas de reaseguro de exceso de pérdida agregado (stop loss) y la entrada para evaluar ruina en tiempo discreto. Es el puente entre la teoría de la ruina y la práctica de tarificación.

Momentos del modelo colectivo
\[E[S]=E[N]\,E[X],\qquad \operatorname{Var}(S)=E[N]\operatorname{Var}(X)+\operatorname{Var}(N)\,E[X]^{2}\]

Con N Poisson(λ): Var(S) = λE[X2] y el tercer momento central es λE[X3].

Recursión de Panjer
\[f_S(x)=\frac{1}{1-a\,f_X(0)}\sum_{y=1}^{x}\left(a+\frac{b\,y}{x}\right)f_X(y)\,f_S(x-y)\]

Válida para N en la clase (a, b, 0) y X discreta en 0, 1, 2, ... (en unidades de h). Arranca con fS(0) = PN(fX(0)), la función generadora de probabilidades de N evaluada en fX(0).

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Aproximaciones normal y normal potencia

Cuando basta un percentil, la aproximación normal usa solo media y varianza de S. Funciona para carteras grandes con reclamaciones homogéneas, pero subestima la cola porque S es asimétrica a la derecha. La aproximación normal potencia (NP) corrige el cuantil normal con el coeficiente de asimetría γ mediante una expansión de Cornish-Fisher de primer orden. Otra alternativa de tres momentos es la gamma trasladada, que ajusta una gamma desplazada con la misma media, varianza y asimetría.

Las aproximaciones son razonables mientras γ sea moderada, digamos menor que uno. Con asimetrías mayores, típicas de carteras pequeñas o con exposición catastrófica, la NP se degrada y conviene usar Panjer, FFT o simulación. En el ejemplo de esta página, la NP reproduce el cuantil de 99.5% obtenido por simulación con 400,000 escenarios con una diferencia menor a 0.1%, mientras que la normal lo subestima en 1.7%.

Aproximación normal potencia
\[s_{\alpha}\approx E[S]+\sigma_S\left[z_{\alpha}+\frac{\gamma}{6}\left(z_{\alpha}^{2}-1\right)\right],\qquad \gamma=\frac{E[(S-E[S])^{3}]}{\sigma_S^{3}}\]

sα es el cuantil de nivel α de S, zα el de la normal estándar, σS la desviación estándar y γ el coeficiente de asimetría del costo agregado.

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Reaseguro, recargo y capital

El modelo de ruina ofrece tres palancas para controlar ψ(u): más capital, más recargo o menos riesgo retenido. El reaseguro actúa sobre la tercera, pero cuesta: el reasegurador cobra su propio recargo, así que la cedente cede más prima que costo esperado y su θ neto baja. El efecto neto depende de si la reducción de variabilidad compensa la pérdida de margen. Con un contrato proporcional (cuota parte) las reclamaciones retenidas son una fracción α de las originales, lo que divide el segundo momento entre α2 y la media solo entre α; con exceso de pérdida se corta la cola, que es donde más se gana en coeficiente de ajuste.

La retención óptima en sentido de Lundberg es la que maximiza el coeficiente de ajuste neto de reaseguro. Resultados clásicos muestran que, a igual prima de reaseguro calculada con el principio del valor esperado, el exceso de pérdida por riesgo maximiza R entre todos los contratos. En la práctica la decisión se toma con modelos de capital económico, pero la intuición de Lundberg sigue siendo válida: reasegurar la cola es más eficiente que reasegurar proporcionalmente.

La probabilidad de ruina en horizonte infinito no es la métrica regulatoria. Los marcos modernos usan el valor en riesgo a un año: el capital es la diferencia entre un percentil alto de las pérdidas de un año y las primas y reservas disponibles. Las dos visiones se complementan: el percentil a un año mide la resistencia inmediata a un mal año y la ruina mide la sostenibilidad del modelo de negocio con un recargo dado. Más sobre el tema en Solvencia y Reaseguro.

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Calculadora interactiva

Laboratorio

Probabilidad de ruina de Cramér-Lundberg

Con reclamaciones exponenciales de media \(\mu\) la probabilidad de ruina en horizonte infinito tiene fórmula cerrada: \(\psi(u) = \dfrac{1}{1+\theta}\,e^{-Ru}\), con coeficiente de ajuste \(R = \dfrac{\theta}{(1+\theta)\mu}\).

·
Primas por año c = (1+θ)λμ
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Coeficiente de ajuste R
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ψ(u), probabilidad de ruina
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Cota de Lundberg e−Ru
·
Capital para ψ = ε

La ruina es un concepto de horizonte infinito; el capital regulatorio usa un año y un VaR, pero la intuición es la misma: más recargo o más capital reducen la probabilidad de insolvencia de forma exponencial.

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Ejemplo resuelto: probabilidad de ruina, capital y reaseguro con reclamaciones exponenciales

Una aseguradora de daños espera 120 reclamaciones al año, con montos exponenciales de media 40,000 pesos (β = 1/40,000), y cobra un recargo de seguridad θ = 25%. Su capital asignado a la cartera es u = 1,000,000 de pesos. Se quiere la probabilidad de ruina, el capital para una probabilidad de 0.5%, la sensibilidad al recargo, el efecto de una cuota parte de 30% con un reasegurador que recarga 35%, y la comparación con un capital a un año al 99.5%.

  1. Costo esperado anual E[S] = 120 × 40,000 = 4,800,000 pesos y tasa de primas c = 1.25 × 4,800,000 = 6,000,000 pesos al año.
  2. Coeficiente de ajuste: R = θβ/(1 + θ) = 0.25/(1.25 × 40,000) = 0.000005 por peso. Comprobación con la ecuación de Lundberg: λ + cR = 120 + 6,000,000 × 0.000005 = 150, y λMX(R) = 120 × β/(β - R) = 120 × 0.000025/0.000020 = 150.
  3. Probabilidad de ruina: Ru = 0.000005 × 1,000,000 = 5, así que ψ(1,000,000) = (1/1.25) × e-5 = 0.8 × 0.006738 = 0.00539, es decir, 0.54%. La cota de Lundberg da e-5 = 0.67%.
  4. Capital para ψ = 0.5%: u = ln(1/(1.25 × 0.005))/R = ln(160)/0.000005 = 5.0752/0.000005 = 1,015,035 pesos.
  5. Sensibilidad al recargo con u = 1,000,000: con θ = 10%, ψ = 9.37%; con 15%, 3.34%; con 20%, 1.29%; con 25%, 0.54%; con 40%, 0.056%. Pasar de 10% a 20% de recargo reduce la ruina siete veces.
  6. Cuota parte de 30% con recargo del reasegurador de 35%: la prima neta retenida es 6,000,000 - 1.35 × 0.30 × 4,800,000 = 4,056,000 y las reclamaciones retenidas esperadas 3,360,000, con media por reclamación de 28,000. El recargo neto baja a θ' = 4,056,000/3,360,000 - 1 = 20.71%, pero R' = 0.2071/(1.2071 × 28,000) = 0.00000613 y ψ = (1/1.2071) × e-6.128 = 0.18%: la ruina baja a un tercio, a costa de que el margen esperado anual pase de 1,200,000 a 696,000 pesos.
  7. Enfoque a un año: Var(S) = λE[X2] = 120 × 2 × 40,0002 = 384,000,000,000, σS = 619,677 y γ = λE[X3]/σS3 = 0.194. Cuantil de 99.5%: normal, 4,800,000 + 2.5758 × 619,677 = 6,396,183; NP, 4,800,000 + (2.5758 + 0.0323 × 5.6349) × 619,677 = 6,508,881 (la simulación da 6,507,216). Restando las primas del año, el capital a un año es de 508,881 pesos, la mitad del que exige una ruina de 0.5% en horizonte infinito.
Lección: Con reclamaciones exponenciales todo el problema cabe en una fórmula: el capital crece con el logaritmo de 1/ψ y con el inverso del coeficiente de ajuste. El recargo y el reaseguro mueven R, y la diferencia entre el capital de ruina y el capital a un año muestra que ambas métricas responden preguntas distintas.
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Riesgo, ruina y capital en México

La LISF no usa la probabilidad de ruina en horizonte infinito, sino un requerimiento de capital de solvencia (RCS) que, según su artículo 235, cubre las pérdidas imprevistas con un nivel de confianza de 99.5% a un horizonte de un año, salvo riesgos que requieran otros periodos. El RCS se calcula mensualmente con la fórmula general de la CNSF o con un modelo interno aprobado; para pensiones de la seguridad social y para riesgos catastróficos solo se admite la fórmula general. Los fondos propios admisibles deben cubrir el RCS en todo momento.

La dimensión dinámica, más cercana a la teoría de la ruina, está en la prueba de solvencia dinámica del artículo 245 de la LISF: al menos una vez al año, la institución proyecta su situación financiera bajo escenarios adversos para verificar que sus fondos propios admisibles seguirán cubriendo el RCS. Debe firmarla un actuario con cédula y certificación vigente o acreditación ante la CNSF, y se rige por el estándar de práctica del Anexo 7.3.1 de la CUSF.

El reaseguro es la palanca regulada: el artículo 258 faculta a la CNSF para fijar los procedimientos de límites máximos de retención y el artículo 260 obliga a las instituciones a fijarlos anualmente considerando su volumen de operaciones y sus riesgos. La lógica es la de Lundberg: la retención debe ser compatible con el capital y el margen de la institución.

LISF, artículo 233

Cálculo mensual del RCS con la fórmula general o con un modelo interno.

LISF, artículo 234

Pensiones de la seguridad social y riesgos catastróficos: RCS solo con la fórmula general de la CNSF.

LISF, artículo 235

El RCS cubre pérdidas imprevistas con confianza de 99.5% a un año e incluye, como mínimo, los riesgos de suscripción de vida, accidentes y enfermedades y daños (con eventos extremos), el riesgo de mercado y los demás riesgos que enumera el artículo.

LISF, artículos 245 y 246

Prueba de solvencia dinámica anual, firmada por actuario certificado o acreditado ante la CNSF.

LISF, artículos 258 a 260

Límites máximos de retención fijados anualmente por cada institución conforme a las disposiciones de la CNSF.

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Errores comunes

Creer que con prima pura basta

Sin recargo (θ = 0) la ruina es segura en horizonte infinito, con cualquier capital. El recargo de seguridad no es utilidad extra: es la condición para que el capital tenga sentido.

Aplicar Lundberg con colas pesadas

Si las reclamaciones son Pareto o lognormales no existe coeficiente de ajuste y la cota exponencial es falsamente optimista. Modele la cola por separado o use reaseguro de exceso de pérdida.

Confundir ruina en horizonte infinito con VaR a un año

Responden preguntas distintas y dan capitales distintos; en el ejemplo, el capital de ruina de 0.5% es el doble del capital al 99.5% a un año. Declare siempre la métrica y el horizonte.

Evaluar el reaseguro solo por la prima cedida

Un contrato puede reducir el margen esperado y aun así reducir mucho la probabilidad de ruina. Compare el coeficiente de ajuste o el capital requerido antes y después del contrato.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué ψ(0) = 1/(1 + θ) sin importar la distribución de las reclamaciones?
Es un resultado del modelo compuesto de Poisson: la probabilidad de que el superávit caiga alguna vez por debajo de su nivel inicial es el cociente entre la tasa de reclamaciones esperadas λμ y la tasa de primas c. Como c = (1 + θ)λμ, el cociente es 1/(1 + θ).
¿Qué pasa si incluyo el rendimiento de las inversiones?
Con interés positivo el superávit crece más rápido cuando es grande, y la probabilidad de ruina baja más rápido que la exponencial de Lundberg para reclamaciones de cola ligera. Los modelos con inversión estocástica, sin embargo, pueden aumentar la ruina por la volatilidad de los activos.
¿Cuándo uso Panjer y cuándo simulación?
Panjer es exacto (salvo la discretización) y rápido para una línea con frecuencia de la clase (a, b, 0). La simulación es necesaria con dependencias entre líneas, reaseguro no proporcional complejo o frecuencias fuera de esa clase.
¿La teoría de la ruina sirve para aseguradoras reales?
Sus supuestos son simplificados, pero sus conclusiones cualitativas son robustas: el capital necesario crece con el logaritmo de la protección deseada, el recargo es indispensable y la cola de las reclamaciones domina el resultado. Por eso sigue en los programas de examen y en la calibración de retenciones.
¿Qué relación tiene con la credibilidad y las funciones de pérdida?
Todas trabajan sobre la distribución de pérdidas de la cartera. La credibilidad estima la prima pura con información limitada, la teoría de la ruina determina el recargo y el capital que la acompañan, y las funciones de pérdida formalizan cómo se evalúa el error de esas estimaciones.
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Para profundizar

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